Y es que, con tal de apuntarse al carro de la justa reivindicación de lo femenino en la sociedad, pegamos cada patada al diccionario que pa qué.
La actual moda de "feminizar" "supuestamente" todos los vocablos terminados en "e" u "o" es, como poco, ridícula. Aunque sea cierto lo de que "lo que no se nombra no existe" eso no justifica que se manipule el lenguaje con total impunidad y patetismo para crear palabras nuevas totalmente innecesarias.
Y es que el gentilicio "Emeritenses" es un vocablo NEUTRO, no masculino. "Las Emeritenses" es perfecto, ¿por qué inventarse entonces "emeritensas"?, ¿y por qué no inventamos "emeritensos" para los hombres y dejamos "emeritenses" para las mujeres?; y con las "pacenses" ¿qué hacemos?.
En aras de un mejor entendimiento en el lenguaje deberíamos prestar un poquito más de atención, dejar los fanatismos un poco aparcados, y aprovechar las palabras neutras que sirven para los dos sexos para dejarlas como están y no inventar aberraciones como "jovenas"; "los y las jóvenes" es correctísimo y no discrimina a nadie; porque la terminación del vocablo sea en "e" no es un término que se refiera sólo a la población masculina; será el artículo el que determine el sexo "los o las". Por ejemplo, la palabra "bestia" termina en "a" y a nadie se le ocurre inventarse el vocablo "bestio" para referirse a un hombre; "ese hombre es un bestia o esa mujer es una bestia" es igualmente correcto y entendible.
Si hace falta crear una palabra nueva para referirse a las mujeres, porque no existe, se crea y punto; pero si existe una neutra (no un masculino englobalizante) que abarca a los dos géneros, pues se deja igual.
A lo mejor hace falta crear un lenguaje totalmente nuevo, pero mientras tanto basta ya de hacer el tonto con el que hay, que a veces llegamos a la ridiculez cuando convertimos nuestras ideologías en fanatismos sin reflexión ninguna.
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