El poder corrompe. A todos. Al que lo detenta un poco o un mucho.
Y aunque un mayor control del poder por parte de los ciudadanos mejoraría un poco esta casa de locos, la solución no es un sistema policial que vigile y controle constántemente todos nuestros movimientos, aunque fueramos nosotros mismos los vigilantes.
La mejor organización social es la basada en una educación que entre los principales valores que potencie destaquen la honradez y la responsabilidad personal, y no el exito personal y social basado en la competitividad y en la habilidad de estafar al vecino.
No hay mejor vigilante de nuestros actos que nuestra propia conciencia. Una sociedad que en vez de encumbrar al pillo, al listo que se beneficia pisando a todos y al que todo vale, encumbre los valores antes citados y consiga que los ciudadanos digan "NO" a abusar de los demás, por convencimiento de que eso es injusto y una vergüenza social, será una de las mejores sociedades posibles.
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