
Hacía mucho que no recomendaba un libro, pero éste merece la pena ser recomendado. Es una novela que me ha hecho reir mucho. Una visión del mundo desde unos ojos ácratas; muy diferente de los "pesados" libros de anarquistas a los que estamos acostumbrados.
Fernando Ventura, su autor, demuestra que el humor es la mejor manera de levantar y reventar todo lo levantable y reventable; de mostrar, con la ironía y la exageración hasta el ridículo, el sinsentido de la sociedad en la que vivimos. Una personalidad, la de Jorge Tapabaste, el protagonista, que rompe moldes, anarquista por irreverente, por su espíritu libre; anarcosindicalista por su preocupación por los abusos del mundo laboral; y graciosa, muy graciosa, por su posición vital enfrentada pero desenfadada, clara y rotunda en su sencillez; rebelde pero irónica..... en fin, una novela que merece la pena leer.
La editorial es el "Grillo Libertario" y puede conseguirse, si han vuelto a editarlo, porque se agotó, a través de un pedido a la editorial por internet.
Aquí os dejo un pedacito de un capítulo, para ir abriendo boca.
...Me dice tan pancho que mis condiciones laborales no las puede cambiar, pero que sí que puede mandarme un tratamiento.
- ¿En qué consiste el tratamiento?.
- En pastillas.
- ¿Las pastillas me ayudarán a superar mi ansiedad?.
- Sí.
- ¿Las pastillas harán que me libre de mis penosas condiciones de trabajo, harán que mi jefe se disuelva, harán que mi madre hable menos y que mi hija desaparezca?.
- No. Las pastillas sólo consiguen - me explica pacientemente-, que asuma de otra manera los hechos, pero los hechos permanecen.
- Ah. ¿Y no sería mejor mandar al diablo al trabajo, a la familia y al sindicato, y no tomar pastillas?.
Me dice que si hiciera eso probablemente sólo empeoraría las cosas, que lo que debo hacer es adaptarme a las circunstancias, y que para eso están las pastillas. Le digo que desde que estoy de baja laboral estoy más tranquilo.
-¿No debería también abandonar a mi familia?.
No. Por lo visto tengo que tomarme las pastillas para volver a trabajar y ser un padre feliz.
- ¿Son efectivas esas pastillas?.
- En general sí, son muy modernas y con pocos efectos secundarios, pero no se puede garantizar nada.
- ¿Supongo que los laboratorios estarán trabajando para conseguir mejores pastillas?.
- Sí.
- ¿Pastillas que acaben con todas las pastillas?.
Silencio.
- ¿Y supongo que también usted estará estudiando todo el día para ayudarme con diagnósticos certeros y pastillas salutíferas?
Silencio.
Me pregunta que si me tomaré el tratamiento. Le digo que sí. Me comenta que le parece que es mejor que mi caso lo lleve directamente Don Alejandro, el Jefe de Siquiatría. A mí me parece bien y no me opongo. A continuación me hace las recetas y le requiero el preceptivo informe. Que me lo enviará por correo. Eso espero.
Tantos años de luchas, de huelgas de asambleas y de conflictos para traer la anarquía, y resulta que es una cuestión farmacológica. La siquiatría trabaja por mí, el equipo de Salud Mental comunitario vela para que me adapte a la situación. Me voy con tres recetas que incluyen antidepresivos, ansiolíticos y vitaminas. Las compro y las tiro al contenedor de vidrio reciclable. La próxima cita dentro de dos meses.
Neurótico yo. Hay que joderse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario