Cabecera

Cuando todo el mundo está loco ser cuerdo es una locura

Paúl Samuelson



En esta casa se celebran los “No cumpleaños”; se vuela sin alas; se deja todo el poder en manos de la imaginación; se permite pasear desnudos a los corazones; el sentido común se aparca en el garaje; se cree posible un mundo diferente y se maldice a todos los dioses, estados y patrones.

Entra sin miedo…. estás en tu manicomio…. quiero decir… en tu casa. Lo peor que te puede pasar es que salgas menos chiflado de lo que entraste….

viernes, 24 de septiembre de 2010

A LA CAAARGAA.... !!

A la caaaaargaaaa mis valientes.
A por esos sindicatos de bucaneros y piratas; ladrones de sueños y vendedores de obreros. Esos que se suben a nuestros barcos con la excusa de salvarnos y nos roban las provisiones. Los que convocan huelgas para que nos parezca que hacemos algo y así dejemos de hacer “algo” verdaderamente.
Esos muros de contención que sujetan la enorme fuerza de los trabajadores por orden de los poderes establecidos (gobierno, capital, estado….).

No los sigáis. No escuchéis sus cantos de sirena. Que no están en el bando de los desposeídos. Que se sientan a comer con los dueños del mundo. Que les pagan por sujetarnos. DESOBECEDLOS. Saltad por encima de sus podridas entrañas.

Quizás sólo así, cuando los que deciden sobre nuestras vidas comprueben que no nos controlan, ni les obedecemos, dejen de pagarles para que ejerzan de sicarios. A lo mejor así comiencen a hablar y negociar directamente con los trabajadores.

Tal vez, si comenzamos por reconocer al enemigo y todos sus tentáculos (aunque se disfracen de sindicatos y convoquen una huelga cada lustro), podamos luchar contra él. O por lo menos no consigan que nos sintamos como los mayores gilipollas del mundo; además de jodidos, contentos; además de putas, poner la cama; además de pisados, creer que están ayudándonos, que son de los nuestros, que arañamos lo más mínimo al gobierno; cuando en realidad es éste el que les paga  para que nos saquen a pasear de vez en cuando y volvamos contentos a casa; no siendo que, un día, sin ninguna válvula de escape, nos dé por quemar parlamentos.

No hay que ir con ellos ni a heredar, y mucho menos a una “huelga”, si es que se puede llamar así al engendro dócil que han convocado para engañarnos una vez más.

¡Que se mueran todos de una vez!.

2 comentarios:

  1. Es cierto lo que dices y se podía ampliar mucho, mucho más pero en este caso quizás nos toque hacer lo menos malo.

    El gobierno no puede salirse de rositas, como si no hubiese sido él el que ha congelado las pensiones, bajado el salario de los empleados públicos o el instigador de una reforma laboral cuyas consecuencias no tardaremos en ver en forma de despidos masivos y contratos de trabajo con cláusulas leoninas; con sectores laborales fuera de los Convenios y con indemnizaciones ridículas.

    Tampoco la patronal, la banca, las inmobiliarios y todas aquellas personas que manejan el cotarro económico pueden quedarse sin que se les toque el bolsillo, aunque ahora están haciéndose el Don Tancredo, como si la cosa no fuera con ellos y solo fuera una cosa del gobierno y de los sindicatos.Son ellos y no otros los que se forraron en la época de la barra libre a multiplicar ganancias especulando con nuestro futuro: ¿por qué tenemos nosotros que pagar los agujeros de los bancos y no sus accionistas?.

    Llevamos, algunos, tiempo diciendo que esta situación estaba llamando a una huelga general; pues bien, ya está aquí, tarde, muy tarde pero ya está convocada. Y las huelgas siempre tienen repercusión, siempre y decir lo contrario es mentir. La huelga, en primer lugar, es un castigo político al gobierno que lo pagará en votos; y, en segundo lugar, es una castigo a los empresarios, a los ricos de verdad, a la banca, a los dueños de la economía porque dejarán de ganar decenas de miles de millones de euros. ¿Cómo se puede decir que una huelga general no sirve para nada?

    Quizás no se pare la aplicación de la reforma laboral (una gran parte de ella se aplicará a través de los convenios y ya sabemos que los sindicatos oficiales estarán encantados de firmarlos); quizás tampoco logremos que la banca derive sus beneficios a préstamos a la gente que los necesita; quizás las inmobiliarias sigan vendiendo pisos a trillón... quizás no se consiga nada de eso, pero al menos, si hacemos huelga, quizás lo consigamos; quizás los sindicatos que ahora se nutren de aprovechados que solo quieren horas libres y estabilidad laboral se vuelvan reivindicativos; quizás los planes futuros del gobierno se paren (jubilación a los 67 años, subida del periodo de cotización para jubilarse de 15 a 20 ó 25 años). No recuerdo quien decía que las únicas batallas que se pierden son las que no se dan.

    Yo voy a parar. Por dignidad. Porque quizás...

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  2. Sí, querido/a M.A, o quizás me toque mañana la primitiva (y eso que no juego).
    Tienes razón en todo el primer análisis, lo que no comparto es que una "huelga" como ésta vaya a conseguir absolutamente nada; aparte de hacer que los sindicatos sigan adelante con su modelo sindical corrupto.
    Tan importante es dar un toque al gobierno (cosa que no conseguirá esta huelga) como dárselo a los sindicatos y dejar de hacerles el juego.
    Lo que me ha hecho seguir parando en mi trabajo siempre, hasta hoy, es que me parecía lo más digno. Ahora ya, después de pasar la frontera de lo intolerable, creo que conservo la dignidad de mejor forma si no hago caso de quien me engaña una y otra vez, y otra, y otra.....

    Gracias por tu aportación M.A., es un dilema que tarde o temprano los trabajadores/as deberemos resolver. Un abrazo.

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