El tiempo hipoteca sus segundos.
El mejor postor nos compra la vida a plazos.
Cambiamos sueños por espejitos,
calor por mantas
alas en la espalda por descapotables…
Y todavía reímos
rebuscando en los grandes almacenes.
Todavía abrazamos a los dueños del mundo
agradecidos.
Todavía creemos
que la crisis nació ayer
y que las rebajas
son sólo en enero.
Sandra.
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