Es tan sagrada que, incluso, está recogida y protegida como un derecho humano fundamental (increíble pero cierto).
Cuando uno de los padres del anarquismo, Proudhon, apuesta por la desaparición de la propiedad (entendida como dominio absoluto sobre las cosas, pudiendo incluso destruirlas por ser tuyas), no está diciendo que caigamos en la temida inseguridad de que puedan quitarnos lo que tenemos y necesitamos, sino que la propiedad sobre las cosas sea sustituida por el "uso y posesión" de éstas; es decir, que nadie puede desposeer a otro de lo que utiliza o usa (ya sean tierras, casas, herramientas... etc) mientras lo esté usando (o viviendo en ella, o trabajando en ellas, etc).
Lo que no será lícito es que alguien acumule más de lo que necesite y utilice, (que viva y use una casa y tenga otras dos vacías), o que tenga más tierras de las que pueda labrar con su esfuerzo...
Porque las cosas no pueden ser propiedad de nadie, no sólo por lo injusto que es el que alguien acumule mucho y otros no tengan nada, sino porque todo lo producido necesita de la sociedad en general para poder crearlo; el que tiene una casa necesita los ladrillos que otros moldean y cuecen; los que estudian pueden hacerlo porque otros mantienen en funcionamiento la sociedad donde comen y duermen; los vestidos que "poseemos" necesitan costureros, recogedores de algodón etc; hasta los que producen "bienes intelectuales" deben su educación, y su manutención mientras crean, a los demás.
Todo lo producido necesita de toda la sociedad; podrá ser usado por uno sólo, pero no será su propietario (hasta el límite de poder destruirlo si quiere o acumularlo en algún sitio sin usarlo).
Por eso en el tema del desalojo de Kukutza (ver otra entrada anterior del blog) se aplicaron tanto y tan bien los cuerpos de seguridad del Estado, porque era un tema de propiedad, y esta es, a día de hoy, SAGRADA.
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