
Cuando el mundo gira bajo tus pies
cien veces más rápido
de lo que se mueve bajo el resto de zapatillas,
y tu tiempo golpea el de los otros
pidiendo paso.
Cuando tu fuego arde más veloz e intenso
que el de cualquier otra alma,
y tus días de eterna adolescencia
escupen sangre y fuegos artificiales...
Cómo frenar el suelo que pisas
sin salir despedida,
cómo seguir corriendo a su ritmo
sin tropezar y caer...
Cómo no hacer llorar
o no romperse en pedacitos....
Sandra
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