Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.
Cuánto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos
ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos
los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos
en abanicos girantes.
Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nacar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.
Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.
Pablo Neruda. Libro: "Veinte poemas de amor y una canción desesperada".
Fragmento del poema nº 14
¡ESTO SÍ QUE ES POESÍA!
ResponderEliminarBueno, Arcángel, hay muchas cosas que son poesía, pero es verdad que ésta es hermosa... Un abrazo.
ResponderEliminarRealmente bonito, Sandra
ResponderEliminarMe alegro de que te guste maria, a mí me pareció preciosa (aunque no la colgué completa) y por eso quise compartirla con los demás (aunque para gustos están hechos los colores).
ResponderEliminarUn abrazo y gracias por tu visita a este "manicomio".